Con el pie en el umbral, esperó un momento para disfrutar de una escena que se desvanecía mientras ocurría, y, a continuación, se adelantó y cogió a Minta del brazo, y se fue de la habitación, y la escena cambió, se dio a sí misma formas diferentes, ya se había convertido, lo sabía, echando una última mirada por encima del hombro, en pasado.
De
Al faro, de Virginia Woolf
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